¿Por qué escribo?

Me parece que un montón de cosas descansan sobre esa pregunta. La respuesta está en lo que uno escribe, o debería estarlo

Primero estuvo la palabra oral. Yo vengo de una familia de descendientes de italianos por los cuatro costados; y hay algo del contar que circula todo el tiempo: anécdotas, historias, cosas que pasaron. Recuerdo el momento jocoso de los relatos durante la sobremesa; los cuentos que me inventaba mi viejo. La lectura y la escritura formaron parte de mi universo desde chico. Para mí sumergirme en un libro era desaparecer de donde estaba y aparecer en otro mundo. Yo creo que uno prefiere no saber de qué va a escribir, si pienso en los temas siento que me paralizo. Mirando en retrospectiva, las cosas que me interesan tienen que ver con cómo relacionarse con el otro, la vida entre padres e hijos, la vida familiar. El relacionarse con el otro siempre fue algo que me llamó mucho la atención y que está atravesado por la confianza, la desconfianza, las pequeñas traiciones que uno tiene que hacer para terminar siendo uno mismo, la forma que tiene uno de elegir su propia manera de ser.

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